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Office of the Press Secretary
17 de diciembre de 2005
Discurso Radial Del Presidente a la Nación
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DISCURSO RADIAL DEL PRESIDENTE A LA NACIÓN
EL PRESIDENTE: Buenos días.
Como Presidente, juré defender la Constitución, y no tengo responsabilidad
mayor que proteger a nuestro pueblo, libertad y forma de vida. El 11 de
septiembre de 2001, nuestra libertad y forma de vida fueron atacadas por
enemigos crueles que mataron a casi 3,000 estadounidenses inocentes.
Luchamos contra estos enemigos por todo el mundo. Sin embargo, en ésta, la
primera guerra del siglo XXI, uno de los frentes más importantes es aquél
dentro del país. Y desde el 11 de septiembre, hemos estado a la ofensiva
contra los terroristas que conspiraban dentro de nuestras fronteras.
Una de las primeras medidas que tomamos para proteger a los Estados Unidos
tras el ataque contra nuestra nación fue pedirle al Congreso que aprobase
la Ley Patriota. La Ley Patriota derrumbó las barreras jurídicas y
burocráticas que evitaban que oficiales policiales, judiciales y de
inteligencia intercambiasen información vital acerca de las amenazas
terroristas. Esta ley también permitió que los investigadores federales
persiguiesen a los terroristas con herramientas que ya usaban contra otros
delincuentes. El Congreso aprobó esta ley con una gran mayoría, compuesta
por miembros de ambos partidos, incluyendo un voto de 98-1 en el Senado de
los Estados Unidos.
Desde entonces, el personal policial y judicial de Estados Unidos han
utilizado esta importantísima ley para enjuiciar a operativos terroristas y
sus partidarios y para desmantelar células terroristas en Nueva York,
Oregon, Virginia, California, Texas y Ohio. La Ley Patriota ha logrado
exactamente lo que tenía como objetivo - proteger la libertad
estadounidense y salvar vidas estadounidenses.
Sin embargo, disposiciones importantes de esta ley están por vencerse
dentro de dos semanas. La amenaza terrorista a nuestro país no llegara a su
fin dentro de dos semanas. Los terroristas quieren atacar a los Estados
Unidos nuevamente y causar aun más daños que los del 11 de septiembre. El
Congreso tiene una responsabilidad de asegurar que los oficiales
policiales, judiciales y de inteligencia cuenten con las herramientas que
necesitan para proteger al pueblo estadounidense.
La Cámara de Representantes reautorizó la Ley Patriota. Sin embargo, una
minoría de los senadores usaron ayer tácticas obstruccionistas para
bloquear la renovación de la Ley Patriota al momento de votar. Esa decisión
es irresponsable y pone en peligro las vidas de nuestros ciudadanos. Los
senadores que están utilizando estas tácticas para demorar el proceso deben
suspenderlas, y el Senado debe votar nuevamente, a favor la renovación de
la Ley Patriota. En la guerra contra el terrorismo, no podemos darnos el
lujo de prescindir de esta ley ni un solo minuto.
Para librar la guerra contra el terrorismo, estoy utilizando el poder que
me ha otorgado el Congreso, incluyendo la autorización conjunta para el uso
de fuerza militar, que fue aprobada abrumadoramente la semana posterior al
11 de septiembre. También estoy usando poderes constitucionales que se me
conceden como jefe de estado.
Durante las semanas posteriores a los atentados terroristas contra nuestra
nación, autoricé a la Agencia de Seguridad Nacional, conforme a las leyes y
la Constitución de los Estados Unidos, a que interceptase las
comunicaciones internacionales de personas con vínculos establecidos con al
Qaida y organizaciones terroristas asociadas. Antes de interceptar dichas
comunicaciones, el gobierno debe tener información que pruebe una relación
obvia con esas redes terroristas.
Este es un programa altamente clasificado que es crucial para nuestra
seguridad nacional. Su propósito es detectar y evitar los atentados
terroristas contra los Estados Unidos, nuestros amigos y aliados. Ayer, la
existencia de este programa secreto fue dada a conocer en la prensa,
después de que se informó indebidamente a los medios. Como resultado,
nuestros enemigos se han enterado de información que no deberían tener, y
la divulgación no autorizada de este programa perjudica nuestra seguridad
nacional y ponen en riesgo a nuestros ciudadanos. Revelar información
clasificada es ilegal, pone a nuestros enemigos sobre aviso y pone a
nuestro país en peligro.
Como indicó la Comisión sobre el 11 de Septiembre, quedó claro que los
terroristas dentro de Estados Unidos se comunicaron con terroristas en el
extranjero antes de los ataques del 11 de septiembre, y la comisión criticó
la incapacidad de nuestra nación de descubrir los vínculos entre los
terroristas dentro del país y aquéllos en el exterior. Dos de los
secuestradores terroristas que estrellaron un avión contra el Pentágono,
Nawaf al Hazmi y Khalid al Mihdhar, se comunicaron mientras estaban en los
Estados Unidos con otros miembros de al Qaida que estaban en el extranjero.
Pero no tuvimos conocimiento de su presencia hasta que era demasiado tarde.
La autorización que le otorgué a la Agencia de Seguridad Nacional tras el
11 de septiembre ayudó a hacerle frente a ese problema de una manera que
conformaba plenamente con mis responsabilidades y poderes constitucionales.
Las actividades que he autorizado hacen que sea más probable que se
identifique y ubique a tiempo a asesinos como los secuestradores del 11 de
septiembre. Y las actividades realizadas conforme a este poder han ayudado
a detectar y evitar atentados terroristas potenciales en los Estados Unidos
y en el extranjero.
Las actividades que autoricé son analizadas aproximadamente cada 45 días.
Cada análisis se fundamenta en una evaluación de datos recientes de
inteligencia acerca de las amenazas terroristas a la continuidad de nuestro
gobierno y la amenaza de daños desastrosos al territorio nacional. Durante
cada evaluación, se analizan las actividades autorizadas previamente. Este
análisis incluye el visto bueno de los principales funcionarios de la ley
del país, entre ellos el fiscal general y el asesor legal del Presidente.
He reautorizado este programa más de 30 veces desde los ataques del 11 de
septiembre, y tengo la intención de hacerlo siempre que nuestro país
enfrente una amenaza continua de al Qaida y grupos relacionados.
Las actividades de la Agencia de Seguridad Nacional conforme a esta
autorización son examinadas detenidamente por los principales funcionarios
de del Departamento de Justicia y la Agencia de Seguridad Nacional, entre
ellos el asesor legal e inspector general de ésta. Se ha informado a los
líderes del Congreso más de una docena de veces sobre esta autorización y
las actividades que se realizan conforme a ella. Los funcionarios de
inteligencia involucrados en esta actividad también reciben muchísima
capacitación para garantizar que desempeñen sus deberes siguiendo la
autorización al pie de la letra y teniendo en cuenta su propósito.
Esta autorización es una herramienta vital en nuestra guerra contra los
terroristas. Es crítica para salvar vidas estadounidenses. El pueblo de los
Estados Unidos espera que haga todo lo que esté a mi alcance según las
leyes y la Constitución para protegerlo y proteger sus libertades civiles.
Y eso es exactamente lo que continuaré haciendo mientras sea el Presidente
de los Estados Unidos.
Gracias.
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